Capítulo 30 – Lo que empieza a romperse
La noche había sido eterna para Madison y no recordaba en qué momento exacto comenzó a llorar ni cuándo las lágrimas dejaron de caer. Solo sabía que seguía despierta mientras el cielo oscuro detrás de su ventana comenzaba lentamente a aclararse.
Todo dolía, su pecho, su orgullo, sus ilusiones y peor aún… la forma tan ingenua en que había creído cada palabra de Rowan. Madison permanecía sentada sobre la alfombra junto a la cama, abrazando sus propias piern