Capítulo 41 — Un lugar tranquilo.
La oscuridad de la habitación era tenue y acogedora cuando Madison abrió los ojos lentamente. Durante unos segundos no entendió exactamente dónde estaba. El techo era de madera blanca, las cortinas claras estaban moviéndose apenas con el viento y el suave aroma a madera no pertenecía a su habitación.
Su respiración se agitó de inmediato al recordar el accidente. El sonido de las ruedas acelerando, el auto viniendo directamente hacia ella y luego... Los brazos d