capítulo 34.
Capítulo 34.
Narrador omnisciente:
La puerta se abrió de golpe.
—¡Necesitamos hablar, Jorge!
Virginia entró sin saludar, sin mirar al asistente que intentó detenerla. Llevaba gafas oscuras, un abrigo caro y el ceño fruncido. Jorge alzó la vista desde sus papeles con una expresión de fastidio que no se molestó en disimular.
—¿Acaso no sabes llamar? —preguntó Jorge con frialdad.
—¿Y tú sabes respetar a la gente que estuvo contigo durante años? —espetó ella, cerrando la puerta con fuer