Capítulo 33.
Capítulo 33.
Aún no me lo podía creer. Apenas me quedaban algo menos de dos años y ese maldito contrato dejaría de tener validez. Podría divorciarme de él y no podría hacer nada para evitarlo. Pero no. La señorita sabelotodo tuvo que caer en la tentación. ¿Por qué demonios no fui capaz de parar? ¿Por qué demonios me tuve que acostar con él?
Aunque me lo negara a mí misma, la atracción que sentía por Jorge era muy fuerte. Era como algo magnético. Cuanto más le odiaba, más le deseaba. ¿Desde cu