Alessandra se sentía el ser más triste mientras iban pasando las horas, y se acercaba su regreso a Italia. Estaba triste por lo que le había sucedido a Dereck, sabía que era su culpa, pero no tenía idea de cómo pedirle disculpas. No sabía si los golpes se los dió Alessandro o Fabrizio, pero estaba completamente segura de que eran provenientes de la mafia.
—¿Cómo está Dereck hoy? —le preguntó la turca.
No le caía mal o la odiaba, solo se sentía incómoda a su alrededor. Era demasiado perfecta y