Capítulo Final.
Fabrizio esperó y esperó, a que alguien le diera una mejor noticia. Subió nuevamente a donde estaba su gente y encontró a todos reunidos en la sala de espera, mientras Emir gritaba palabras en turco. El reloj marcó las 12 y él cerró los ojos por un instante.
—¡Anneme gitmemeli! —el dolor en su voz era profunda, y casi podía sentir lo que Emir trasmitía.
—En un idioma en el que te pueda entender... —le ordenó, tan cansado de esperar por su bonita.
—No debe ir con mi madre —le contestó y señaló a