12- Enamorada del Pecado.
—¿Me dejarás mostrarte que yo no te haré daño jamás? —le preguntó Alessandro, casi en un susurro.
—¿Dejarás de ser un asesino? —le respondió con una pregunta.
—Si yo me quedo inmóvil ten por seguro de que seré la comida de mis enemigos —tomó su arma, la guardó en la funda y salió del departamento sin decir más nada.
Esa madrugada no volvió a dormir. Buscó en las noticias algo sobre un incendio y ahí lo encontró todo. Alessandro había quemado el convento en Inglaterra y por más que ella quisiera