Rafael se quedó esa noche, y al día siguiente una animada Elsa había llegado al departamento de su jefa, contenta por darle la noticia de que conoció a un hombre.
Abrió la puerta como era de costumbre, ya que Mónica le había dado una llave y la confianza de entrar cada vez que fuera.
La niñera lo primero que vio fue a Rafael sin camisa, parado en la sala y con una expresión neutral. No veía a su jefa por ningún lado.
—¿S-señor Rafael? —titubeó.
A pesar de que ya se conocían, fue un momento