Victoria llegó a la casa de Mateo, fue recibida por él. Acordaron ese día ver una película, ella iba a quedarse a dormir, ya que al ser fin de semana, los padres de Mateo se fueron a la casa de sus abuelos.
—Bienvenida —le sonrió, abrió más la puerta.
Era de noche, estaba nerviosa.
Abrazó la mochila con fuerza, cualquier cosa podía pasar esa noche, y ella estaba ansiosa por hacer de todo un poco, estando completamente solos y a oscuras.
—Traje palomitas, ¿y el microondas?
—Por allá —señaló