Catherine se había escapado, aprovechando que su esposo estaba muy ocupado y no se daría cuenta.
Quedó en reunirse con Cintya, la mujer que le había hecho una propuesta tentadora. La pelirroja ya le había enviado todo el dinero que le pidió, sintió que podía confiar en ella.
Estaba sentada en la barra de un bar cercano a la mansión Lambert, movió el pie repetidas veces porque varios hombres la miraban con lujuria y deseo, le dio asco.
Arrugó la nariz.
—Disculpa la tardanza —habló Cintya.
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