La Traición Ancestral y el Beso Prohibido
El aire en la caverna de Malva era ahora más pesado, cargado con el olor de la antigüedad y la magia. La loba desterrada había dado un paso hacia el centro de su guarida, y Ariadna sintió un escalofrío al notar la intensidad con la que sus ojos grises, como la ceniza, se clavaban en un punto invisible del pasado. Malva no estaba mirando a Ariadna; estaba mirando a un recuerdo de casi dos milenios.
—¿Crees que tu problema es el destino y una simple maldi