El Umbral de Ceniza
Dos días habían pasado en un frenesí de preparativos silenciosos. Elías había mantenido la misión de Ariadna en secreto absoluto, sabiendo que el mero nombre de Malva desataría el pánico y la desconfianza en la manada. Solo Lyra, desconocida para él, conocía la verdad, y su silencio era más peligroso que cualquier grito. Elías se había dedicado a equipar a Ariadna con todo lo necesario: capas que se mezclaban con la penumbra del bosque, mapas rudimentarios de la Cordillera A