El Espejo Roto
La luz tenue del apartamento de Elías no hacía justicia a la oscuridad que lo invadía. Se había quedado solo, el eco de las palabras de Kian resonando en su mente. La plaga, el dolor en su hombro, la traición. Todo se sentía como una pesadilla de la que no podía despertar. Elías se sentó en el sofá, cerrando los ojos. Su mente era un torbellino de ira y desesperación. Había fallado. Había fallado en proteger a Ariadna, en mantenerla a salvo. Y ahora, ella creía que él era un trai