Marco se mudó a una casa pequeña cerca del convento, muy apartado de todo pero el convento le daba todos los alimento que necesitaba y algunas ropas las conseguía en los pueblos vecinos. La madre superiora tenía la gota y necesitaba una revisión diaria. Celestina había finjido tener dolores de cabeza desde que resivió la noticia y era su primera revisiòn.
Habìan pasado años desde la primera vez que Celestina habìa visto sus ojos negros, desde la primera carta. La espera entre la escuela de med