La semana siguiente Artemisa no fue a visitarla, en su lugar le fue enviada una misiva que le informaba que su hermana estaba en cama con un fuerte dolor de cabeza y fiebre. La muerte la estaba persiguiendo a ella tambièn, de la misma forma que atrapò a su padre.
Celestina no dormía y comenzó a rezar cada segundo. Todas miraban a Sor Celestina con compasión y se unían a sus rezos.
Finalmente llegó la tragica noticia. Artemisa había muerto en la noche fría del de octubre.
- Julia, la nuera de Artemisa - dijo sonriendo mientras sus ojos brillaban como un lago de lagrimas estancadas a la luz de la luna- Me ha entregado el diario de nuestra hermana.- le entregó el diario através de las barras.
- Lo haz leído- dijo Olimpia con voz curiosa y con ojos abiertos, como una niña pequeña intentando descubrir el mundo que la dejaba impresionada aún con las cosas màs pequeñas.
- Solo algunas pàginas. Seguro ha ido al cielo, desde donde nos protege- las làgrimas comenzaban a acumularse.
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