Claudia observaba la ciudad a través del cristal de la ventanilla del auto con la frente apoyada en este. Se había resistido a tener que hacer este viaje, Orazio la amenazó si no lo hacía, diciéndole que regresaría a la habitación en la cual estaba a su llegada al club, el mismo día que la había llevado con las demás había recibido una pequeña habitación con mejores condiciones, ella le respondió altanera por la amenaza recibida y había recibido una cachetada tan fuerte que le había dejado una