Maddison
El jardín del salón de eventos es un pequeño paraíso de luces tenues, pero para mí solo es el escenario donde vuelvo a enfrentarme a los demonios que nunca dejaron de perseguirme.
Derek está frente a mí con sus ojos fijos en los míos, y aunque intento no ceder, siento cómo cada palabra suya sacude los cimientos que tanto me esforcé por reconstruir.
—No te cases con él, Maddison —me dice con esa voz baja, cargada de algo que no sé si es ternura o pura arrogancia.
—No lo entiendes —respo