Derek
Estoy cansado de las mentiras. De las medias verdades y de las palabras falsas. Desde que Vanessa me dijo que espera un hijo mío, no he podido pensar en nada más. Ni siquiera Maddison —aunque ella siempre está ahí, en el centro de mis pensamientos— logra distraerme de esta pesadilla.
Me niego a creerlo, no puede ser verdad. No con Vanessa.
Estoy en mi despacho, rodeado de documentos y copas vacías de whisky, cuando Sebastian me llama.
—Estás perdiendo la cabeza, Derek —me dice con un tono