CAPÍTULO 54: LA MENTIRA MÁS DULCE
Maddison
Salgo del baño con las mejillas encendidas y el corazón aun latiendo demasiado rápido. Mi cuerpo todavía tiembla por lo que acaba de pasar. Me obligo a respirar hondo y a recuperar algo de compostura. Me acomodo el vestido deliberadamente, alisando la tela con las manos mientras me miro en el espejo del pasillo. Me veo bien, aunque mis labios siguen hinchados y mis ojos tienen ese brillo oscuro que no puedo disimular.
Al abrir la puerta que da al pasil