CAPÍTULO 49: EL INICIO DE LA VENGANZA
Maddison
Me quedo sola, rodeada de un silencio denso y oscuro. Cuando por fin me obligo a ponerme de pie, me siento como si hubiera envejecido años en apenas unos minutos. Camino por la casa como un fantasma, tocando las paredes, los muebles, buscando algo que me devuelva la fuerza, pero no lo encuentro en estos objetos. Lo encuentro en la determinación que late como una advertencia en mi pecho: es hora de mover mis piezas.
Ya no puedo seguir esperando que