CAPÍTULO 153: EL HIJO DE NADIE
Maddison
La calle parece sacada de una postal: árboles altos en ambas aceras, jardines cuidados, casas de dos pisos con techos de teja y bicicletas infantiles aparcadas junto al porche, pero no hay nada pintoresco en lo que siento. El corazón me golpea el pecho como si quisiera salirse. Derek camina a mi lado en silencio y la mandíbula tensa. El investigador se detiene frente a una verja blanca.
—Es esta —dice, señalando la casa de ladrillos oscuros con una pequeñ