CAPÍTULO 154: BAJO AMENAZA
Vanessa
Hay una línea delgada entre la humillación y el odio. Yo la crucé hace días.
Estoy encerrada en este cuarto de hotel con olor a madera vieja y detergente barato, usando un nombre falso, con las manos cubiertas de crema para que no se me agrieten de tanto apretar los puños. Miro la televisión en silencio, con las luces apagadas, mientras mi rostro aparece una vez más en los titulares. Ya no me llaman empresaria del año, ni siquiera la viuda trágica. Ahora soy s