CAPÍTULO 106: PROMESAS A MEDIAS
Derek
La puerta se cierra detrás de Maddison como una sentencia. El silencio que queda en el pent-house es brutal. Me acerco a ella, pero ya no está, y sé que no va a volver esta noche.
Camino por la sala sin rumbo fijo, todo está desordenado, aunque no de forma visible. El desorden está en mi pecho, en la garganta, en cada rincón del aire que respiro. Me siento en el borde del sofá y llevo las manos en el cabello con los codos apoyados en las rodillas. No duermo