CAPÍTULO 105: LAS GRIETAS BAJO EL FUEGO
Maddison
El pent-house huele a madera, a café viejo y a secretos. Todavía tengo el eco de la voz distorsionada en los oídos y la piel helada por lo que implica. “Si no dejas de investigar, tu hijo estará realmente muerto.” Esas palabras me retumban por dentro como si me las hubieran gritado al oído con una pistola en la sien.
Derek está de pie, frente al ventanal, con el ceño fruncido y los brazos cruzados, como si pudiera contener con ese gesto todo lo q