-K
Me planté fuera de la oficina del profesor Kane a las cuatro en punto, las rodillas temblando tanto que pensé que me iba a caer. Mi corazón latía como un tambor en el pecho. Me había cambiado de ropa tres veces antes de venir. Una falda sencilla que apenas me tapaba los muslos y una blusa fina que dejaba ver el contorno del sujetador. Mis bragas ya estaban húmedas solo de imaginar lo que podía pasar.
Toqué suave.
—Adelante —llamó su voz desde dentro. Baja y calmada, como si ya supiera que ap