Me desperté al día siguiente con una resaca que parecía haber sido forjada en las profundidades del infierno. Cada latido de mi cabeza resonaba como un tambor ensordecedor. Al abrir los ojos, me encontré en una habitación desconocida, rodeada por una penumbra matutina que parecía empeñada en mantener mi estado de confusión intacto.
Traté de recordar los eventos de la noche anterior, pero mi mente era un torbellino de imágenes borrosas y fragmentos de conversaciones incoherentes. No tenía idea d