El amanecer rompió la quietud de la cabaña con una luz suave que se filtraba a través de las grandes ventanas. Me desperté sintiéndome descansada y curiosamente en paz, algo que no había experimentado en mucho tiempo. La vista desde mi habitación era simplemente espectacular, con el lago reflejando los primeros rayos del sol y el bosque que comenzaba a despertar con el canto de los pájaros.
Después de una ducha rápida, bajé al salón principal, donde Simon ya estaba despierto y preparando el des