Después de darme una ducha, salí mucho mejor; la erección que tenía desapareció. Pero de verdad me sorprende demasiado, casi nunca me pasa eso y con Larissa me pasó. ¿Por qué me traicionas, cuerpo?
Me visto de nuevo con ropa cómoda, salgo de la habitación y llego a la cocina. Veo a Larissa sentada en una de las sillas de la mesa. Le están sirviendo apenas la comida; llego y me pongo al lado de ella.
—¿Qué desea de desayunar, señor Dunne? —me dice mi sirvienta, sonriéndome.
—Sírveme lo mismo que