Los primeros rayos de luz de la mañana entran por la ventana; despierto de inmediato y noto a Larissa dormida a mi lado. Veo que todavía trae puesto el vestido. Me levanto de la cama y ella despierta también.
Veo que está muy bien; pensé que le dolería la cabeza después de los tragos de anoche, pero por lo que veo está muy bien. Ahora dudo si es que estaba tomada, pero no me interesa saberlo.
—Buenos días y disculpa por despertarte —le saludo y me pongo frente a ella—. Dormiste con el vestido.