Los ojos de Adam se mantienen abiertos, completamente expectantes ante el rostro que seguramente el conoce como la palma de su mano.
Su pelo rubio se mueve al compás del viento mientras nos observa tan detenidamente como nosotros a ella
–No recordaba que fuera tan hermosa, pero lo es – Su cara redondeada, nariz perfilada, ojos azules y su boca tan roja como un cerezo hacen que sienta que no tengo nada especial y que puede opacarme.
-Ana...
El sonido de su nombre en sus labios hace que mi c