Hace doce años...
-Vamos mi niña que tienes escuela.
-No quiero ir mami, no me siento bien.
Mi madre toma mi brazo con poca sutileza y me hala hasta al umbral de la puerta rosa de mi habitación.
Me da mucho miedo cuando se pone así. No quiero que mami se enoje.
-No me provoques Keyla. Las niñas bonitas no pueden ser perezosas y quedarse en casa los días de escuela.
-Pero me siento mal. Me duele el cuerpo.
Mamá suelta mi brazo y pone sus manos en mis hombros enterrando sus uñas pintadas c