Injusta
Respira... y mantén la calma.
Pienso mientras tomo mi estómago con la mano y me recuesto de una de las paredes del majestuoso salón al que me han obligado a asistir.
¿Como puedo equivocarme tanto?
Cierro los ojos y vuelvo a inhalar de manera profunda deseando con eso que un poco de aire entre a mis pulmones.
-Toma tu abrigo. Nos vamos de aquí. Ya me canse de esta porquería.
La voz enfadada de Adam me sobresalta, salgo de mi ensimismamiento y sin más lo sigo hasta la salida avergonzada d