Veremos quien tiene más poder.
—¡Que agradable sorpresa! —dicta mientras entra a mi oficina, se sienta sin esperar a que se lo pida, cruza sus piernas como el empoderado que es.
—Si, suelo darles el honor de estar en mi presencia—me burlo
—Lo que no me sorprende es que se siga ocultando tras la cortina
—Es por mi propia seguridad.
—¿Solo la suya?
—No es de su incumbencia, lo llamé, para informarle que podemos hacer negocios si así lo desea mientras se mantenga con la boca cerrada ante el resto