A mi parecer al ogro ruso, debo bajarlo de esa nube.
—¿Como es que tiene mi número de celular? —aprieto los labios en frustración, y pido al cielo clemencia.
Estuve tan tranquila y feliz con la idea de que no nos encontraría, y aunque me dolió, hizo su vida, que tenga sus propios hijos y que nos deje en paz.
Llegamos a casa con la esperanza de descansar, pero creo que la presencia de ese ogro ruso de regreso en mi vida, trae consigo calamidad.
Y, sobre todo, miedo…
Dando gracias al cielo que ho