Berlín, Alemania
Emilia
A veces pienso que las cosas grandes empiezan con un pequeño movimiento.
Ya sea una llamada, una frase, un paso hacia lo desconocido. En este caso, mi pequeño movimiento comienza esta mañana, con dos maletas viejas y una orden casi indiferente de mi padre para largarme. A su manera cruel y despectiva, Reinhard me ha dado justo lo que necesitaba: espacio. Libertad. O al menos una pizca de ella.
El apartamento lo consigo en cuestión de horas, gracias a su red de influencia