Berlín, Alemania
Viktor
Desde hace un tiempo, el whisky me sabe a nada. Estoy rodeado de humo, poder y dinero, tres elementos que solían bastarme para sentirme en control. Las voces a mi alrededor son las de hombres que tiemblan cuando digo su nombre, que se sientan erguidos en mi presencia, que no se atreven a contradecirme ni con la mirada. Me hablan de rutas, cargamentos, cifras que hace dos meses me habrían emocionado. Ahora, solo suenan a eco lejano.
Tengo el cigarro encendido entre los de