Grace
No necesitaba mirar para saber que todos me observaban.
Era como si me hubieran puesto bajo un reflector sin haberlo pedido ni saber qué hacer. Aun sin el disfraz, nunca había sido de las que llamaban la atención, ni en la escuela, ni en la universidad y mucho menos en ese lugar. Estar ahí, bajo las miradas penetrantes de decenas de personas, no solo era incómodo, sino bochornoso.
—La están llamando —murmuró alguien a mis espaldas.
—Miren su credencial. Se llama Grace y es del departamento