Grace
Años atrás, el día de nuestra boda, lo primero que vi al avanzar por el pasillo hacia el altar fueron unos hermosos ojos color avellana. Se fijaron en mí, con tanta intensidad que sentí como si el mundo entero a nuestro alrededor hubiera desaparecido y solo quedáramos nosotros dos.
El corazón se me aceleró ante la mirada de Apollo, que me observaba como si yo fuera lo único que existía en su universo. Por un momento, casi me olvidé de cómo respirar. Por fin estaba pasando.
Me iba a casar,