Grace
Sabía que mirar la etiqueta del precio había sido un error. Trescientos mil dólares por un vestido.
Se me cayó el alma a los pies. ¿Quién demonios gastaba tanto en un solo pedazo de tela? Claro que el vestido era deslumbrante; parecía una de esas delicadas obras de artesanía que solo se veían en vitrinas custodiadas por guardias de seguridad. Aun así, ¿trescientos mil dólares? Era una cantidad capaz de cambiar una vida.
El vestido no era lo único. Se me encendió la cara al ver lo que tambi