Ya era el maldito día de la conferencia y estaba algo nerviosa. Supuestamente tenía que comentarle acerca de mis métodos a los grandes hombres de negocio de todo el Estado, más de uno estaba obsesionado con eso y ya me habían llegado tres correos de empresas diferentes ofreciéndome puestos, ese tal Miller sí me estaba haciendo propaganda, aunque yo no pensaba cambiarme de trabajo.
Me levanté perezosa pero con una sonrisa en los labios mientras me acordaba de anoche...
Después de la cita habíamo