La tarea que menos me agrada de viajar es desempacar todas mis maletas, odio cuando cada cosa está tendida esperando a que mis manos, que no tienen nada de magia para hacerlas volar, las acomode en los cajones dobladas.
Pero no podía vivir en la mugre todo el tiempo, así que en esos momentos me encontraba organizando.
Esa mañana me había despedido de Noah de la única forma que mejor nos entendemos ya que no nos veríamos en aproximadamente una semana porque tendría que viajar al otro lado del mu