Escalofríos.
Ignoro su posición, pero necesito verme en un espejo, respirar, volver a mi centro.
Mientras camino por el corredor, las luces parpadean apenas un segundo, pero lo suficiente para erizarme la piel.
Cuando empujo la puerta del baño, el aire está helado, como si hubieran dejado la ventana abierta. No hay nadie.
Me acerco al espejo intentando arreglarme el cabello. El vestido, por suerte, ya no se ve tan arruinado… pero algo llama mi atención.
Sobre el borde del lavabo, inmóvil y perfectamente col