Mundo ficciónIniciar sesiónEl rugido del Ferrari retumbaba como un animal desbocado por las calles de Las Vegas. El volante temblaba bajo sus manos y Margaret, con el corazón apretado en la garganta, apenas lograba mantener la vista fija en el camino sin dejar de mirar por el retrovisor. El sol ya se alzaba en el horizonte y la ciudad, medio despierta, se llenaba de luces rojas de semáforos, autobuses madrugadores y un murmullo de motores.
—¡Maldición! —jade&o







