En la mansión, Matteo recibe la noticia de uno de los guardias que andan con Dante.
—¿Cómo que el Ferrari fue abandonado, luego robado y ella no estaba? —brama Matteo—. ¿Qué clase de incompetencia es ésa?
—No fue un robo normal. Ella no aparece—dijo Enzo, apoyando la tablet y señalando fotos—. Aun la estan buscando. Su hermano nos pidio recorrer el perimetro mientras se fue con algunos cuatro guardias de seguridad. Me ofreci para ir con ellos y no me dejaron.
Matteo apretó la mandíbula.
—Ella