Damián Feldman.
Los últimos días fueron insoportables. Agoté todas las vías legales para recuperar lo que me pertenecía, pero no encontré una sola salida. El estómago me ardía solo de pensar que esa aparecida se quedaría con lo que mi padre y yo habíamos levantado con tanto esfuerzo.
—¿Estás completamente seguro de que todo esto es legal? —le pregunté a Samuel, mi abogado y amigo, mientras repasaba con detenimiento cada documento.
—Damián… —respondió con calma, sin apartar los ojos del expedien