Amelie Manson
Me vestí con rapidez antes de que Damián regresara… o peor aún, su padre. Si ese hombre viejo tenía la intención de hacerme suya aquella mañana, ya no había escapatoria. Pero no pensaba ponerme esa ridícula lencería diminuta.
Lo que aún no entendía era por qué habíamos pasado la noche encerrados con Damián.
Salí hacia la cocina de la quinta y preparé una bebida caliente. Mientras revolvía la taza, escuché la puerta principal abrirse. Me asomé con cautela y, al ver quién era, me d