Amelie Manson
Durante todo el camino no pronuncié palabra. Solo pensaba en cómo librarme de ese absurdo matrimonio, en cómo escapar de la obsesión enfermiza que el señor Feldman parecía tener conmigo.
Al llegar a la compañía, las miradas se clavaron en nosotros. Todos nos observaban de forma diferente a los días anteriores, como si algo más estuviera ocurriendo aquella mañana y yo fuera la única ajena al asunto.
Subimos al piso de presidencia, y en cuanto se abrieron las puertas del ascensor, l