Narrador Omnisciente
Mientras tanto, Rosalía, feliz por su triunfo y por haber sacado a Amelie del camino, bebía una copa de vino frente a la gran pantalla de su televisor, en aquella misma sala donde Amelie alguna vez esperaba a Armando después del trabajo. El recuerdo le arrancó una sonrisa irónica. Ahora esa mujer ya no significaba nada; estaba fuera de la familia, fuera de su vida, y —según las últimas noticias— con un futuro deshecho, y muy triste por haber perdido a sus bebés.
El hielo d