NO TE SALDRAS CON LA TUYA.
Damián Feldman.
Sentí que mi cabeza iba a explotar. La sangre me hervía en las venas, y no tenía escapatoria. Bartolomeo acababa de leer la denuncia, la misma que Leonardo me ayudó a redactar, y aun así... aun así, negó todo. Como si lo que había visto con mis propios ojos no fuera más que un ataque de celos.
¡Un ataque de celos! Sobre todo celos por la mujer de mi padre.
No podía con la idea de su rostro sereno, de su mirada esquiva mientras me decía que lo estaba inventando, que estaba disto