Los días pasaron y Maya no regresaba, lo que hizo que Eva se preocupara mucho.
—No es normal que tarde tanto… —dijo, mirando a Ciro con dudas en su cabeza, quería salir corriendo al bosque para ayudarla.
—Mira, ya volverá. —Ciro no estaba dispuesta a ir a buscarla, iba a arriesgar su vida y ya había tenido suficiente con esa batalla en la que casi había perdido la vida. —Hay que esperar, no puedes hacer tú todo. —blanqueó los ojos.
—Pero… ¿Si está en problemas? —preguntó, con los ojos llenos d